Al fin nos quedamos nuevamente solos y ese sentimiento de vergüenza aun estaba presente, el ambiente estaba tenso, nuestras mirabas jugaban encontrarse, hasta que las traviesas manos se encontraron de manera ¿accidental?, nuevamente mi corazón estaba punto de estallar y me dije - ¡Calma! no puedo dejar que se de cuanta que con tan solo pronunciar mi nombre tiembla de manera repentina todo mi cuerpo!, es que esa manera tan suave de pronunciarlo que tiene me hace sentir especial.
Comenzó a llover y sinceramente no me di cuenta hasta que el me lo dijo, pues estaba tan adentro de sus ojos que el mundo exterior no existía. fuimos a donde nuestros amigos (metiches) Caminando juntos, ¡SI! CAMINANDO JUNTOS y sin darnos cuenta esa fue la primera vez de las muchas que venían...